En nuestra sociedad es común ver a un hombre crear oportunidades de negocios, trabajar fuerte para surgir como empresario o tomar decisiones para invertir capital y crear ganancia. En esta ocasión queremos contarles una historia que no solamente nos presenta a una persona estimada en nuestra comunidad, sino que inspira al desarrollo integral de la mujer dentro del campo de los negocios.
Cuántos de nosotros al hacer una tarea, un trabajo extra clase, necesitar un regalo para un cumpleaños o simplemente, sacar una copia de un documento, no pensamos de inmediato en “ir donde Alicia”? Alicia Artavia Chavarría nacida un 14 de setiembre, creció y vivió hasta los 16 en La Suiza de Turrialba donde desde muy temprana edad aprendió el oficio de costurera.
Sus padres Porfirio Artavia Solano y Belén Chavarría Paniagua le inculcaron siempre el valor del trabajo y la importancia de superarse día con día, fue por esta razón que su padre siendo agricultor de profesión compró un terreno en Monte Sion de Tuis, y a sus 16 años de edad la joven Alicia y su familia llegarían para quedarse en este pueblo.
Trabajó como costurera en Tuis por muchos años, haciendo enaguas y blusas, estas últimas las decoraba ella misma con pinturas de tela. Alicia, considerada por su madre Doña Belén como una niña obediente y buena, cada quince días iba a la misa en la Suiza, donde en secreto confiesa: -“no siempre cumplí mi cometido, o más bien si cumplí mi cometido jaja!!! pues habían domingos que no entraba a misa sino que se veía con un “amigo”. Cuenta que una vez fue a un baile en vez de a misa y que cuando estaba bailando vio que Don Porfirio (su papá) entraba con Don Dimas a tomarse unos “frescos”,- fue el baile mas triste de mi vida porque tuve que estar encerrada en el baño esperando a que se fueran- cuenta doña Alicia.
Esa fiel devoción a la misa de la Suiza, dio como resultado que conociera a un muchacho llamado Gerardo Solís con quien a sus 26 años se casó, matrimonio que ha dado como frutos tres hijos: Sugey, Milton y Yeison. En su cada vez más exitosa labor como costurera tenía momentos durante el año que la llevaban a trabajar casi 24 horas sin parar, esto eran buenas noticias para su negocio, pero a la vez malas para su salud y su vida en familia. Por esta razón un buen día su esposo le propuso que hicieran una inversión en conjunto y con esto fuera a San José a comprar mercadería, así expandir su negocio y tener más tiempo para su familia. El capital inicia fue de 40 mil colones, con los que compró ropa interior para dama y para caballero.
Doña Alicia agrega que nunca han obtenido un préstamo, siempre han trabajado con ahorros o recortando gastos para poder empezar los proyectos. Su primer local comercial fue su propia casa, donde ella misma atendía sus clientes de costura y ahora ofrecía la ropa interior que traía de San José, que por cierto fue un éxito!!!
En 1984 inicio la construcción de un pequeño local, el que hoy conocemos como el Bazar Alicia en barrio 70 de Tuis, de esta manera comenzó a dar más variedad tanto en productos como en servicios a su negocio, expandiéndolo ahora como un bazar, tenía a la venta, ropa, artículos de librería, artículos para el hogar y regalos para toda ocasión. El pueblo compraba sus regalos para tés, cumpleaños, día del padre, la madre, pero era en navidad cuando en ocasiones ponía en venta artículos que ella misma había traído para su propia casa, en una ocasión vendió hasta su tan apreciada colección de elefantes de porcelana.
La Fotocopiadora
El pueblo iba creciendo, por ende la necesidad de más servicios fue así como en 1990 adquirió una fotocopiadora, los principales clientes inicialmente eran los maestros (as) de la Escuela San Francisco de Tuis, quienes traían sus anexos de trabajo, exámenes y demás papelería a fotocopiar, poco a poco los estudiantes de colegio del pueblo empezaron a tomar en cuenta este servicio, hasta que todo el circuito escolar de la zona para arriba de la Suiza usaban sus servicios.
En una ocasión Jimmy Torrres en ese momento director de la Telesecundaria San Juaquín le trajo 4 libros completos a fotocopiar con la gran responsabilidad que eran para todos los estudiantes y que debía ser muy puntual en la entrega de los mismos, Alicia aceptó el reto pero no quiso tomarse riesgos, entonces decidió “romper la alcancía” y reunir todo el dinero que tuviera para traer una fotocopiadora más moderna que le asegurara que si fallaba una, podría continuar con la otra. “Cada trabajo que se me presentaba no lo veía como un problema sino como una ocasión para crecer en el negocio.” Asegura Doña Alicia.
Ya con dos fotocopiadoras, y viendo la necesidad de sus clientes en Platanillo puso una cerca de la escuela de esa localidad, donde funcionó por un tiempo. Ya en 2012 compró su tercera fotocopiadora e hizo un negocio que muchos vieron como “la tontera de Alicia de comprar el Troje en Tuis, o sea una orilla de calle” Doña Alicia nos cuenta: – en ese momento sale la oportunidad de comprar esa “orilla de calle” yo no me puse a pensar en que no tenía plata, sino en lo que tenía, y cómo me serviría para negociar ese terreno, fue así como di una moto, una vaca lechera y un vuelto a cambio de ese terreno. Con el aporte de mis hijos y esposo emprendimos este nuevo reto, que llamamos Ferretería San Francisco, donde tenemos una fotocopiadora, bazar, herramientas y materiales para la construcción. – Yo no me quejo de los tiempos- dice Doña Alicia- sino que como mujer emprendedora he aprendido que en los negocios se debe cobrar lo justo para vender lo justo, yo crecí en Tuis y aprecio a la gente de mi pueblo, por eso agradezco cuando me saludan en la calle o vienen a mis negocios a comprar.
Creo que la mujer de Tuis en general es una mujer que tiene muchos dones, pero que le cuesta creer que es capaz de empezar un negocio. Dios nos da las herramientas pero tenemos que usarlas. Ningún negocio es pequeño, la mente es lo que hace al negocio pequeño, no debo comparar mi negocio debo creer en mi negocio que es diferente. Vea que si yo tuviera 5 pollos de engorde esa sería mi empresa y cuidaría esos pollos con todo mi amor y responsabilidad, porque se que depende de mi que al final yo venda 5 pollos o menos.
“El día que Dios me lleve de Tuis, de esta tierra que tanto aprecio, me gustaría ser recordada como una mujer que estuvo al servicio de la comunidad, y de corazón esperaría haber sido ejemplo para que otras mujeres surjan” Alicia Artavia
Redacción: Daniel Montoya, InfoTuis



